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MAGMA es un colectivo feminista de Galápagos, laico, independiente y apartidista. Nos organizamos para defender los derechos de las mujeres y contribuir a la construcción de una comunidad libre de violencias contra las mujeres.
Desde las islas, articulamos experiencias, conocimientos y acciones para visibilizar, desnaturalizar y enfrentar las desigualdades y violencias que atraviesan la vida de las mujeres. Nuestro trabajo se sostiene en el feminismo, el cuidado, la solidaridad, la justicia social y la acción colectiva.
MAGMA nace en Galápagos de la necesidad de organizarnos colectivamente frente a la violencia contra las mujeres y ante la insuficiente respuesta social e institucional para prevenirla, atenderla y sancionarla.
El femicidio de Jenniffer Haz Beltrán, ocurrido en 2020, marcó profundamente a nuestra comunidad y evidenció la urgencia de actuar. Frente al dolor, la indignación y el silencio, un grupo de mujeres comenzó a encontrarse, compartir experiencias y exigir respuestas. Así surgió MAGMA: como un espacio feminista de organización, acompañamiento y acción colectiva.
El nombre MAGMA recoge la fuerza de un territorio volcánico y la potencia de las mujeres que se organizan para transformar su realidad. Somos una fuerza que nace desde las islas, se mueve, interpela y abre caminos frente a las violencias y desigualdades.
Desde entonces, hemos impulsado acciones comunitarias, educativas y de incidencia para hacer visible la violencia contra las mujeres, acompañar procesos y exigir que las instituciones cumplan con sus responsabilidades.
Nuestra historia continúa construyéndose con cada mujer que alza la voz, con cada persona que se suma y con cada acción colectiva que contribuye a transformar Galápagos.
Nuestro propósito es contribuir a transformar las condiciones sociales, culturales e institucionales que permiten, normalizan y reproducen la violencia contra las mujeres en Galápagos.
Trabajamos para que las niñas, adolescentes y mujeres puedan vivir con libertad, autonomía y sin miedo; ejercer plenamente sus derechos; y decidir sobre sus cuerpos, sus relaciones y sus proyectos de vida.
Buscamos que la violencia contra las mujeres deje de ser tolerada, minimizada o silenciada, y que la comunidad y las instituciones asuman su responsabilidad en la prevención, la protección, la atención y la reparación.
Para avanzar hacia este propósito, desarrollamos acciones de visibilización, educación comunitaria, acompañamiento e incidencia en políticas públicas.
Caminamos hacia un Galápagos en el que las niñas, adolescentes y mujeres vivan libres de violencias, ejerzan plenamente sus derechos y puedan decidir con autonomía sobre sus vidas.
Queremos una sociedad que reconozca la violencia contra las mujeres como un problema estructural, que no la justifique ni la silencie y que cuestione las desigualdades y estereotipos que la sostienen.
Aspiramos a una comunidad comprometida con el cuidado, la igualdad y la justicia social, y a unas instituciones que actúen de manera oportuna, especializada, coordinada y efectiva, respetando siempre la dignidad y las decisiones de las mujeres.
Sabemos que este cambio requiere tiempo, organización y persistencia. Por eso caminamos juntas, construyendo redes y fortaleciendo una respuesta colectiva desde las islas.
Feminismo
Comprendemos la violencia contra las mujeres como una expresión de las desigualdades estructurales entre mujeres y hombres. Desde el feminismo cuestionamos las relaciones de poder, los mandatos y los estereotipos que limitan la libertad y la autonomía de las mujeres.
Autonomía e independencia
Somos un colectivo laico, independiente y apartidista. Actuamos con autonomía frente a partidos políticos, instituciones y organizaciones, y establecemos alianzas sin renunciar a nuestros principios ni a nuestra capacidad crítica.
Ética del cuidado
Cuidamos a las mujeres que se acercan a MAGMA, a quienes integran el colectivo y a los vínculos que construimos. Promovemos relaciones basadas en la escucha, la empatía, la corresponsabilidad y el respeto, alejadas de las lógicas patriarcales de competencia, jerarquía y desgaste.
Respeto por las decisiones de las mujeres
Reconocemos a las mujeres como sujetas de derechos, con capacidad para decidir sobre sus vidas y sus procesos. No imponemos decisiones ni actuamos en su nombre sin su conocimiento y consentimiento.
Confidencialidad y seguridad
Protegemos la información, la privacidad y la seguridad de las mujeres que comparten sus experiencias con MAGMA. No difundimos testimonios, imágenes ni datos personales sin su autorización expresa.
No revictimización
Evitamos prácticas que culpabilicen, cuestionen o expongan a las mujeres. Escuchamos sin juzgar y reconocemos que cada mujer enfrenta la violencia desde circunstancias, tiempos y posibilidades diferentes.
Solidaridad y acción colectiva
Creemos en la fuerza de las redes y en la organización comunitaria. Frente a una violencia que muchas veces busca aislar, respondemos construyendo vínculos, acompañamiento y acción colectiva.
Coherencia y responsabilidad
Buscamos que nuestras prácticas internas sean coherentes con los cambios que promovemos. Revisamos nuestras acciones, asumimos responsabilidades y procuramos actuar con honestidad, transparencia y compromiso..
MAGMA está integrado principalmente por mujeres de distintas edades, islas, profesiones y trayectorias, junto con personas aliadas comprometidas con la defensa de los derechos de las mujeres.
Reunimos experiencias del activismo, el trabajo comunitario, la educación, el derecho, la psicología, la ciencia, el arte, la comunicación, la conservación y otros ámbitos de la vida social de Galápagos.
Nuestra diversidad fortalece al colectivo. No necesitamos pensar ni vivir de la misma manera para compartir un compromiso común: enfrentar la violencia contra las mujeres y contribuir a una comunidad más justa y segura para las mujeres.
Por seguridad, y para proteger a quienes forman parte de MAGMA, no publicamos perfiles individuales, fotografías ni datos personales de las integrantes. Nuestro compromiso se expresa en el trabajo colectivo, no en la exposición personal.
MAGMA no habla en nombre de todas las mujeres, pero trabaja para que sus voces sean escuchadas, sus decisiones respetadas y sus derechos garantizados.
Somos una red en construcción. Aprendemos de nuestras experiencias, revisamos nuestras prácticas y sumamos fuerzas con mujeres, colectivos, organizaciones e instituciones que comparten este propósito.
La violencia contra las mujeres no es inevitable.
La organización colectiva puede transformar las condiciones que la sostienen.
Desde Galápagos, seguimos articulando voces, saberes y acciones para construir una vida libre de violencias.