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En MAGMA entendemos que no existe una única forma de prevenir y enfrentar la violencia contra las mujeres. Cada situación, comunidad y territorio requiere escucha, análisis y respuestas adaptadas.
Por eso combinamos educación feminista, acompañamiento comunitario, comunicación, articulación institucional e incidencia pública. Nuestras metodologías buscan generar procesos participativos, seguros y útiles, evitando respuestas aisladas o meramente simbólicas.
Analizamos la violencia como una expresión de desigualdades estructurales de poder, no como un problema individual o aislado. Las experiencias de las mujeres orientan nuestro trabajo: escuchamos, no asumimos que todas las mujeres vivan la violencia de la misma manera, y respetamos las decisiones que toman sobre sus propios procesos. Trabajamos con las mujeres, no en su nombre.
Adaptamos nuestras acciones a las particularidades de cada isla y comunidad, priorizando metodologías cercanas y conectadas con los recursos disponibles en el territorio. Colaboramos con profesionales, organizaciones e instituciones cuando esto fortalece la prevención o la garantía de derechos, sin renunciar a nuestra capacidad de vigilancia y crítica.
Procuramos que talleres, encuentros y procesos de acompañamiento sean espacios de confianza y respeto, con acuerdos claros de convivencia y confidencialidad desde el inicio. Nadie está obligada a compartir lo que no quiere, y evitamos dinámicas que expongan, culpabilicen o revictimicen.
Cuidamos cómo narramos los casos y compartimos información, evitando el sensacionalismo y protegiendo siempre la identidad de las mujeres. Revisamos periódicamente nuestras prácticas, reconocemos lo que debe mejorar y ajustamos nuestro trabajo a partir de lo que aprendemos.